El estudio de viabilidad: balance económico

Para comprender bien la rentabilidad de nuestra instalación es necesario realizar un balance económico completo, considerando no sólo los ahorros sino también la inversión

El balance económico

En los post anteriores hemos visto cómo calcular los ahorros económicos esperables de nuestro proyecto solar fotovoltaico.

El estudio de viabilidad deberá ahora confrontarlos con la inversión que es necesario acometer para obtenerlos.

El sistema de energía solar fotovoltaica interconectado a red para una vivienda tiene generalmente una serie de elementos comunes:

Los paneles

Como en todo, existen diferentes calidades que básicamente se concretan en durabilidad, resistencia a eventuales impactos y fiabilidad. Todo ello directamente relacionado con otros dos factores, la tecnología y el fabricante.

Los paneles deben ser resistentes, deben aguantar los cambios bruscos de temperatura, las inclemencias del tiempo, la propia manipulación al instalarlos o al limpiarlos. Y deben mantener las prestaciones a lo largo de su vida útil. Todo ello se resume en el binomio calidad de fabricación – tecnología lo cual se garantiza eligiendo un fabricante de prestigio, de calidad contrastada por la experiencia.

Por último, la tecnología en los paneles solares está evolucionando a una velocidad vertiginosa. En los paneles, como pasa con otras tecnologías que evolucionan muy deprisa, por ejemplo, los ordenadores, a menudo hay saldos, restos de temporada, a unos precios muy interesantes. Puestos a hacer una inversión que nos dure muchos años es mejor invertir un poco más y colocar paneles que estén ya probados por el mercado y que hayan demostrado su fiabilidad. Nuestra recomendación es siempre elegir el penúltimo o el antepenúltimo grito tecnológico. Elegir un panel de alta potencia pero no la más alta.

Panel solar

El inversor

Su misión es transformar la corriente continua producida por los paneles, en corriente alterna apropiada para su utilización por los equipos consumidores de la vivienda. Su elección también está condicionada por la relación calidad-precio y, como en todo, hay productos buenos y malos, productos caros y baratos. Hay muchos fabricantes que ofrecen inversores a precios razonables. En este caso la decisión deberá ir acompañada del criterio de la calidad del servicio técnico del fabricante.

INVERSOR FRONIUS
Imagen cortesía de Fronius

Las baterías

En una instalación interconectada las baterías no son generalmente necesarias. Primeramente, porque la fiabilidad de la red eléctrica es actualmente muy alta, y el riesgo de sufrir un corte de suministro, es muy reducido. En segundo lugar, una instalación bien diseñada proporcionará una gran parte de los consumos y tan sólo necesitará consumir de la red eléctrica cuando está nublado, por la noche o en puntas diurnas de consumo. Por la noche, los consumos suelen ser reducidos, y la tarifa eléctrica es también la más reducida. El aún elevado precio de las baterías, su mantenimiento y durabilidad hacen que la sobreinversión que conlleva penalice severamente la rentabilidad de la instalación prolongando innecesariamente el periodo de retorno de la inversión.

Otros componentes

El control y medida de la energía producida-autoconsumida-exportada hace necesario instalar un medidor en la entrada a la vivienda, que se comunique bien por cable o por wifi con el inversor y regule la potencia entregada en función de las condiciones de consumo o la estrategia de producción. Todos los fabricantes de inversores incluyen en sus equipos la posibilidad de conectarse con el medidor y a su vez con internet; de manera que el usuario (y el mantenedor) pueden visualizar los parámetros de producción de la instalación desde un ordenador o desde el móvil, e incluso intervenir en caso necesario.

Sistemas más avanzados permiten la integración domótica comunicándose bidireccionalmente con electrodomésticos y enchufes inteligentes (incluyendo puntos de recarga de vehículo eléctrico)  que monitorizan los consumos. Esto posibilita la creación de estrategias de consumo en función de la disponibilidad de energía solar. Es lo que se conoce como «aplanamiento de la demanda» . Por ejemplo, si la depuradora de la piscina debe funcionar 4 horas al día, en lugar de programar su operación a una hora determinada, podremos supeditar el arranque y parada, a la disponibilidad de sobrante de energía solar.

Componentes de una instalación solar

La inversión

El estudio de viabilidad nos deberá proporcionar también el montante de la inversión, o al menos una estimación. Deberemos considerarla a la hora de completar el balance económico.

La suma de todos o parte de estos componentes junto con los soportes de los paneles y las labores de montaje, puesta en marcha y legalizaciones conforman la inversión final total. Y como en todo, el precio variará enormemente en función del alcance, de la calidad de los componentes y de la calidad de la ejecución. También variará en función del tamaño (potencia pico) de la instalación. Como es lógico, los componentes comunes, los costes de montaje no crecen linealmente con la potencia sino más despacio.

De este valor habrá que reducir las posibles subvenciones que las diferentes Administraciones articulen. Concretamente en muchos municipios existen subvenciones a fondo perdido en forma de deducciones en el Impuesto de Bienes Inmuebles que pueden llegar hasta el 30% de la inversión en muchos casos.

El retorno de la inversión

El estudio de viabilidad y su balance económico se culmina contestando a una pregunta clave: ¿en cuántos años recuperaremos el capital invertido con los ahorros obtenidos?

Para ello no es suficiente analizar el balance económico del primer año. Habrá que calcular los ahorros que se producirán en los años siguientes a la inversión. Serán necesario hacer suposiciones en cuanto a la evolución de los precios de la electricidad, tanto en la de compra como en la de compensación. Habrá que evaluar también la degradación de los paneles a lo largo de los años y los costes de mantenimiento si los hubiere.

Según nuestra experiencia, los periodos de retorno en este tipo de instalaciones rondan entre los 4 años para instalaciones de mayor potencia, subvencionadas, con una curva de consumos aplanada fundamentalmente diurna, y los 8 años para instalaciones pequeñas con bajo consumo diurno.

A partir del momento en que se recupera la inversión, todos los ahorros repercuten directamente en nuestro bolsillo hasta la terminación de la vida útil de la instalación que se estima en unos 30 años.

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